Paul Watson actualmente trabaja como presidente de la ONG Sea Sherpherd. Además de ser cofundador de esta, también lo fue de la reconocida organización Greenpeace. Sin embargo, él tomó la decisión de abandonar Greenpeace debido a que, a su parecer, el impacto que quería generar con los movimientos ambientalistas solo podría ser alcanzado con acciones directas. Y el resto de la junta directiva de Greenpeace estaba en desacuerdo.  

 

Dentro de las acciones directas a las que hace referencia, se encuentra la intercepción de buques pesqueros, intervención a flotas en medio de pesca ilegal, infiltración en fábricas de procesamiento de animales marinos, desmantelamiento de naves, invasión de barcos, entre otros. El capitán Watson incluso ha afirmado que, de no ser por la intervención de su organización en el golfo de California, las vaquitas marinas estarían extintas; y que solo con estas acciones que promueve podremos salvar al planeta de nosotros mismos. 

 

En este momento, el activista Paul Watson se dedica a desarrollar labores administrativas para Sea Sherpherd.  Adicionalmente, se encuentra atrapado en Estados Unidos, pues debido a sus infiltraciones y acciones directas, el gobierno japonés emitió una orden de detención en su contra a través de la INTERPOL. Más aún, lo incluyó en la lista de roja de criminales más buscados; lista entre quienes se destacan reconocidos terroristas y narcotraficantes. Esto ya que el gobierno japonés argumenta que las acciones directas del capitán Watson en contra de sus flotas balleneras (que suelen hacer caza furtiva) son actos más bien de terrorismo.  

 

Así pues, él es quien suele dar la cara por Sea Sherpherd en juzgados por las acciones que toma su organización. Sin embargo, ha sido enfático en resaltar que su organización nunca ha herido a nadie, la violencia no hace parte de su política de trabajo y afirma que eso nunca cambiará. Por ahora, se sabe que vive “retirado” en su casa en Vermont, desarrollando tareas administrativas para su organización.  

 

Para cerrar, como él mismo lo describe en su documental Watson, dirigido por Lesley Chilcott, Sea Sherpherd se ha vuelto en un movimiento, una filosofía de vida, una misión. Y un movimiento implica mucho más que la influencia de una persona; es algo por lo que se vive y, de ser necesario, por lo que sus militantes morirían. La actividad que inició con la idea de proteger focas en Alaska hoy es un movimiento mundial autónomo que administra la flota no-gubernamental más grande del mundo. Y concentra todos sus esfuerzos en una sola tarea: Proteger nuestros océanos. Que, para nuestra suerte, significa conservar nuestro planeta.  

 

A continuación, algunas de las naves que hacen parte de la flota de Sea Sherpherd. En la segunda imagen se ve a un barco de la organización impidiendo que un cazador furtivo recargara combustible en altamar: 

 

 

Paul Watson

Texto de William Felipe Valero

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“Sea Sherpherd se ha vuelto en un movimiento, una filosofía de vida, una misión. Y un movimiento implica mucho más que la influencia de una persona; es algo por lo que se vive y, de ser necesario, por lo que sus militantes morirían.” 

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