Texto de  María Paula Gutiérrez 

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Para las comunidades negras del Pacífico colombiano, el pensamiento ecologista no se desliga del territorio. Cuidar el medio ambiente, es cuidar el entorno que los rodea, que les provee de alimento, de medicinas y que es el hogar en el que han escrito su historia desde hace varias generaciones. Es por esto que desde hace varias décadas en Colombia, muchos grupos se han organizado para luchar por la defensa de su territorio y así poder promover un desarrollo que proteja la naturaleza de la que dependen para sobrevivir económica y culturalmente.  

 

La lucha por la defensa del liderazgo negro dentro de sus territorios comenzó desde los cimarrones en la época de la colonia. No obstante, a partir de los años setenta se incuban procesos de organización de comunidades, con las que consiguen dos décadas después uno de los mayores logros políticos: la Ley 70 de 1993 que reconoce y le asigna derechos de propiedad colectiva a estos grupos étnicos (Wabgou et al., 2012). Para esto, fue necesario construir una identidad, en la que predominaba el ser negro.  

 

Sin embargo, homogeneizar la heterogeneidad puede ocultar desigualdades dentro de una comunidad. Este es el caso de las mujeres. La relación con el territorio no sólo difería de los occidentales a causa de ser parte de una comunidad negra del Pacífico Colombiano, sino también variaba de acuerdo al género. Con esto, era necesario replantearse el desarrollo de la región desde esta perspectiva también.  

 

Por esto, grupos feministas negros comenzaron a hacer un recuento de los liderazgos que las mujeres habían ocupado a lo largo de la historia. Desde hacía muchas décadas, las mujeres eran líderes como parteras, comadronas, cantadoras y médicas tradicionales. Esto hizo que su relación con el territorio se diera en relación con saberes asociados a la crianza, la salud, la transmisión de un patrimonio cultural inmaterial y la reproducción de la familia (Lozano, 2010). De hecho, para las mujeres del Norte del Cauca ocupar un papel fundamental en la reproducción de la familia, les permite reconocer la importancia de garantizar la protección de su territorio para las siguientes generaciones (Rojas, 2015).  En cambio, los hombres se relacionaban con su entorno a través de la cacería, la recolección y el manejo del mar y el monte (Lozano, 2010).  

 

Asimismo, para las movilizaciones que concluyeron en la Ley 70, la participación femenina fue clave, dado que en lugares como el río Achicayá las mujeres fueron quienes iniciaron a convocar a las multitudes para defender su territorio. Hoy en día, su participación sigue siendo muy importante, sino mayoritaria, en muchas de estas organizaciones (Lozano, 2010). 

 

No obstante, no se puede desconocer que las mujeres se enfrentaban a retos distintos en su relación con el medio ambiente, debido a que no podían reclamar con libertad sus derechos territoriales y pagaban costos altos por ejercer su liderazgo en algunos casos, porque eran maltratadas físicamente por sus compañeros sentimentales si así lo hacían.  

 

Una de las organizaciones de comunidades negras en Colombia es COCOMACIA, que hace referencia al Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato. Esta organización fue fundada a mediados de la década de los ochentas con el objetivo de defender los recursos naturales que serían destruidos por las empresas madereras. Posteriormente, incluyeron dentro de su lucha la defensa del territorio y hoy en día protegen la vida desde muchas perspectivas. De igual manera, hacen parte de los Guardianes del Río a través de la sentencia T-622 de 2016, que declaró el río Atrato como sujeto de derechos. Sin embargo, en el 2000 se reconoció que los aportes de las mujeres no estaban siendo valorados dentro de la asociación, por lo que se fundó la Comisión de Género (Toro et al., 2019).  

 

En la actualidad, esta comisión está conformada por 7  mujeres y tiene el objetivo de “visibilizar la situación de los derechos sociales, económicos, políticos y territoriales de las mujeres campesinas que habitan la región del Atrato y sus afluentes”. Para esto, se ha enfatizado en las desigualdades y contextos distintos en los que la mujer se desenvuelve dentro de las negociaciones políticas, el acceso a recursos y la relación con el territorio en sus comunidades. Por tanto, han logrado implementar una perspectiva de género en los planes territoriales de estos grupos étnicos. Algunos de estos aspectos han sido la salvaguarda de la biodiversidad y de los sistemas culinarios del Pacífico. Además, se ha constituido una red de apoyo entre las mujeres para que puedan trabajar en colectivo en pro de un desarrollo sostenible para sus comunidades (Toro et al., 2019).  

 

Siendo así, la Comisión de Género de COCOMACIA es un referente para comprender la importancia de incluir la perspectiva de género de forma transversal en los planes de desarrollo de las comunidades de nuestro país. Ellas visibilizan el hecho de que las mujeres se enfrentan a desafíos distintos en su relación con el territorio, acceso a recursos y posibilidades de negociación para un futuro más sostenible. Por tanto, este grupo nos enseña la importancia de construir un comportamiento ecológico que reconozca la diferenciación que existe entre diferentes géneros.  

 

 

Imagen tomada de Toro, N. et al., 2019

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Imagen tomada de Toro, N. et al., 2019

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Imagen tomada de Toro, N. et al., 2019

Referencias: 

 

Lozano, B. (2010). El feminismo no puede ser uno porque las mujeres somos diversas. Aportes a un feminismo negro decolonial desde la experiencia de las mujeres negras del Pacífico. Recuperado de https://bibliotecadigital.univalle.edu.co/handle/10893/3479 

 

Rojas, C. (2015). Luchas del buen vivir por las mujeres negras del Alto Cauca. Recuperado de http://www.scielo.org.co/pdf/noma/n43/n43a11.pdf 

 

Toro, N. et al. (2019). Comisión de Género en la COCOMACIA. Recuperado de http://bibliotecadigital.udea.edu.co/bitstream/10495/13480/1/QuicenoNatalia_2019_CocomaciaComisionGenero.pdf 

 

 

Wabgou, M. et al. (2012). Movimiento Social Afrocolombiano, Negro, Raizal y Palenquero: El largo camino hacia la construcción de espacios comunes y alianzas estratégicas para la incidencia política en Colombia. Recuperado de https://jaimearocha.files.wordpress.com/2015/02/movimiento-social-afrocolombiano-negro-raizal-y-palenquero.pdf 

La Comisión de Género de COCOMACIA 

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“Las mujeres no han tenido muchos espacios, pero poco a poco, a través de las luchas que se han hecho, se ha logrado que las mujeres estén en los espacios de toma de decisiones y que en el hogar se tenga una visión diferente del rol que cada uno cumple como ser humano.” -Lucely Rivas Espinosa